El valor de nuestras fotografías, a veces, puede llegar a ser incalculable. Y es que en ellas podemos tener nuestra última foto con una mascota o aquellas queridas vacaciones memorables. Y todas esas vivencias pueden desaparecer de un momento a otro si cometemos un error simple, pero catastrófico.
Incluso los usuarios más veteranos han cometido errores que han costado miles de imágenes con valor sentimental o profesional. De ahí la importancia de aprender a organizar, respaldar y categorizar las fotos de la manera más jerarquizada posible. Porque no solo nos va a ayudar a encontrar las imágenes, más rápido, sino que también nos protegeremos frente a accidentes, fallos en nuestro hardware e incluso de los robos de las mismas.
En estos tiempos, las cámaras son parte de nuestro móvil, y los servicios en la nube como Google Photos o iCloud son una buena opción y automatizada para nuestras copias de seguridad. Pero dejarse llevar por la comodidad puede ser arriesgado. Aun así, cualquier error común es sencillo de evitar si conocemos cómo prevenirlo a tiempo. Por ello hemos traído cuatro fallos que han provocado que muchos usuarios pierdan para siempre sus fotografías.
| Servicio | Almacenamiento Gratuito | Ventaja Clave | Coste (Plan ~100GB) | Ideal para |
|---|---|---|---|---|
| Google Photos | 15GB (compartido) | Búsqueda inteligente por objetos y caras | 1,99€/mes | Usuarios de Android y búsqueda IA |
| iCloud Photos | 5GB | Integración nativa y perfecta con Apple | 0,99€/mes (50GB) | Usuarios del ecosistema Apple |
| Dropbox | 2GB | Sincronización rápida y fiable entre plataformas | 9,99€/mes (2TB) | Profesionales y multiplataforma |
| OneDrive | 5GB | Integración con Windows y Microsoft 365 | 2,00€/mes | Usuarios de Windows y Office |
No guardar las fotos en varios sitios físicos y en la nube
Uno de los errores más peligrosos dentro de nuestra gestión para las fotografías es confiar en tan solo un respaldo para almacenarlas. Y es que tenemos la oportunidad de guardarlas en un disco duro, disco externo, tarjeta SD o incluso en los servicios de nube. Así, si un medio falla, nos lo roban u ocurre un accidente, tendremos otra copia de seguridad a la que acceder.
La estrategia más recomendada por todos los expertos para salvaguardar nuestros archivos digitales es la regla del 3-2-1:
- 3 Copias de tus fotos: la original y dos respaldos.
- 2 soportes: almacena estas copias en dos tipos de soporte, por ejemplo un disco duro interno y un USB.
- 1 copia externa. Es decir, una copia ubicada en un servicio en la nube.
No crear categorías específicas para las fotos
Acumular todas las imágenes en una suerte de carpetas principales termina por desbancar cualquier intento de organización. A medida que crece la cantidad de fotos que vamos añadiendo, buscar una foto en concreto se vuelve una tarea harto engorrosa.
Lo más recomendable es que podamos dividir las fotos en carpetas de manera lógica. Puede ser por años, meses, eventos, viajes, personas o destinos de uso. Además, en caso de manejar varios proyectos, es casi un imperativo crear categorías para ahorrar tiempo en el futuro.
No usar nombres descriptivos en los archivos
Las cámaras y el móvil suelen generar nombres por defecto para las imágenes, como «IMG_8642.jpg» o «DSCF1234.jpg». Pero dejar estos nombres sin modificar puede suponer un verdadero caos a la hora de buscar una imagen en particular.
Por lo tanto, crea un sistema de nomenclaturas coherente para poder encontrar tus fotos al instante. De este modo, podrás buscar por fecha o evento directamente desde el propio explorador de archivos. Además, cualquier visor de imagen o programa de edición nos permite cambiar el nombre de las mismas rápidamente. Lo que te va a facilitar la búsqueda por cualquier palabra clave en el sistema de archivos.
Eliminar software de edición sin guardar los catálogos y archivos asociados
Muchos usuarios no son conscientes de que, al desinstalar programas como Photoshop, pueden perder tanto fotos editadas como catálogos, presets o el historial de trabajo. Así que cuando reinstalan este software en otro equipo, descubren todo el trabajo anterior ha desaparecido.
Antes de eliminar cualquier programa de edición, hay que asegurarse de exportar o copiar todos los archivos o catálogos dentro de una ubicación segura. Preferentemente externa o en una nube. Por lo tanto, es importante que puedas revisar la documentación del software para identificar qué archivos son críticos y cuáles pueden recuperarse fácilmente tras una nueva instalación.
