El alto consumo de recursos por parte de Windows 11 es una de las quejas más recurrentes por parte de millones de usuarios de esta versión del sistema. Como no podía ser de otro modo, esto afecta de manera directa y negativa al rendimiento y ejecución de nuestras aplicaciones instaladas.
Además, esto es algo que se hace cada vez más patente y extensible a medida que el sistema operativo va creciendo. Y ahora vamos a conocer la verdadera razón de todo ello de la mano de un extrabajador de la propia empresa. En concreto nos referimos a Steven Sinofsky, que fue presidente de la división de Windows en Microsoft de 2009 a 2012.
Así desarrollaba Microsoft el software en el pasado
Recientemente publicó en X una perspectiva sobre la ingeniería de software inicial de la compañía. Sus revelaciones explican por qué el software antiguo era tan rápido y por qué el software moderno tiene tantas dificultades para funcionar como debería.
Y es que según el ex trabajador de Windows, en sus inicios, a cada ingeniero de Microsoft se le entregaba un cronómetro físico mientras trabajaba en el desarrollo de las aplicaciones para el sistema operativo. Como nos cuenta, de 1980 al año 2000, la mitad del trabajo de ingeniería de software consistía en gestionar el uso de recursos del equipo. Aquí se centraban en la frecuencia de reloj, el disco duro o la RAM. De este modo, cada ingeniero de Microsoft recibía un cronómetro para medir la velocidad de desplazamiento, el arranque, el guardado de trabajos, la compilación o la impresión, entre otros muchos comportamientos.
Todo ello se aplicaba a los tiempos de MS-DOS y las primeras versiones de Windows, ya que los desarrolladores trabajaban con limitaciones de hardware muy estrictas. Los programadores pasaban horas ajustando configuraciones para sacar el máximo provecho al limitado hardware disponible en los equipos de la época. Pero desafortunadamente, este modo de trabajo ha cambiado de manera sustancial a lo largo de los últimos años.
Esto, como muchos de vosotros habéis comprobado de primera mano en múltiples ocasiones, afecta de manera negativa a la ejecución de software en la más reciente versión de Windows.
Por qué las aplicaciones modernas consumen tanta RAM en Windows
Llegados a este punto, tal y como viene sucediendo a lo largo de los últimos meses, los usuarios andan con la mosca detrás de la oreja respecto a la ejecución del software en Windows. Y es que el rendimiento de los programas que aquí instalamos cada vez es peor, y este antiguo trabajador de Microsoft, nos da una explicación.
Para empezar, nos cuenta que hace unos años hubo un cambio drástico en las presiones del mercado y un rápido avance del hardware. Los componentes actuales son más rápidos y asequibles, lo que se traduce en que la presión del mercado para optimizar el software en su creación, prácticamente ha desaparecido.
Para las empresas tecnológicas, lanzar una nueva función cuanto antes es mucho más rentable que pasar meses optimizándola. Cuando los usuarios se quejan de que una aplicación funciona con lentitud, la respuesta empresarial habitual es decirles que aumenten la RAM de su equipo. Para que nos hagamos una idea, recientemente Microsoft afirmó que 32 GB de RAM eran la cantidad recomendable para jugar en Windows 11. Tras una fuerte reacción negativa, la compañía eliminó esa publicación.
Este modo de funcionamiento fue lo que dio origen a la era de las aplicaciones Electron y los adaptadores web. En lugar de crear aplicaciones nativas rápidas y optimizadas para Windows, los desarrolladores empaquetan navegadores web completos en sus aplicaciones de escritorio para poder ejecutar el mismo código en Windows, macOS y Linux. Esto ha supuesto un importante paso atrás en lo que se refiere al rendimiento del software en el sistema de Microsoft.
Es más, desde el lanzamiento de Windows 11 hemos visto cómo el sistema operativo se ha inundado de Aplicaciones Web Progresivas o PWA que ofrecen un rendimiento que deja mucho que desear. Afortunadamente, en estos momentos y tras años de reacciones negativas, la industria del software parece que está tomando conciencia de estos problemas y, por ejemplo, Microsoft está volviendo a sus orígenes.
La compañía está apostando fuerte por el desarrollo de aplicaciones de escritorio nativas impulsadas en gran medida por WinUI 3 y .NET 10. Esto se extiende al núcleo del sistema operativo y se está pidiendo a los desarrolladores externos que continúen con esta misma tendencia, algo que la mayoría vamos a agradecer.
