Los compresores de archivos clásicos como 7-Zip y WinRAR siguen instalados en la mayoría de los equipos con Windows, pero ninguno de los dos comprueba de forma automática si existen actualizaciones. Esa ausencia se ha convertido en un problema de seguridad real, como demostró la vulnerabilidad CVE-2025-0411 en 7-Zip. NanaZip, un archivador gratuito y de código abierto, resuelve ese fallo gracias a sus actualizaciones automáticas.
El problema no es anecdótico: ambas herramientas se usan a diario para abrir descargas de internet, adjuntos de correo y archivos que no habéis creado vosotros mismos. Por eso el redactor Pankil Shah explica en MakeUseOf que «he cambiado a NanaZip, que es igual de bueno y, lo más importante, no tiene el mismo problema». A continuación repasamos por qué este fallo lleva tanto tiempo sin resolverse y qué ofrece NanaZip para solucionarlo de raíz.
Zip y WinRAR no avisan de sus propias actualizaciones
Ambos programas destacan por su rendimiento y su compatibilidad con decenas de formatos, pero comparten un defecto que arrastran desde siempre: ninguno incorpora un comprobador de actualizaciones integrado, así que podéis pasar meses con una versión desfasada sin saberlo.
El riesgo se dispara precisamente porque estas herramientas sirven para abrir archivos que no habéis creado vosotros: descargas sueltas, adjuntos de correo, paquetes recibidos por mensajería. La vulnerabilidad CVE-2025-0411 ilustra el alcance del problema: permitía a un atacante saltarse la protección Mark-of-the-Web de 7-Zip, de modo que un archivo malicioso se ejecutaba sin disparar la advertencia habitual de Windows Security. WinRAR ha sufrido sustos parecidos en el pasado. Los equipos de desarrollo suelen parchear estos fallos con rapidez, pero el parche solo sirve si lo instaláis, y actualizar manualmente cada cierto tiempo es algo que casi nadie hace por iniciativa propia.
Qué aporta NanaZip frente a 7-Zip y en qué se queda corto
NanaZip es un archivador gratuito y de código abierto, disponible en la Microsoft Store, que nace como un fork de 7-Zip: conserva su forma de trabajar y la mayoría de sus funciones, así que no hay curva de aprendizaje si venís de 7-Zip.
Con él podéis abrir y extraer formatos tan habituales como ZIP, RAR, 7Z, TAR e ISO, prácticamente todo lo que os vais a encontrar en el día a día. Para quienes llevan años con 7-Zip, el salto resulta prácticamente transparente. La limitación más relevante aparece a la hora de crear archivos nuevos: NanaZip no puede generar archivos en formato RAR, aunque sí los abre sin ningún problema.
Es la única renuncia real frente a WinRAR, cuya licencia sí permite comprimir en ese formato; para el resto de tareas, la experiencia resulta equivalente a la de 7-Zip, solo que con una interfaz distinta.
Así actualiza NanaZip sin que tengamos que hacer nada
La diferencia decisiva frente a los clásicos está en el canal de distribución: al vivir dentro de la Microsoft Store, NanaZip hereda su sistema de actualizaciones automáticas, así que no hace falta comprobar manualmente si hay una versión nueva.
Esto importa porque elimina el eslabón más débil de la cadena: que los parches de seguridad lleguen a tiempo a vuestro equipo. La propia tienda se encarga de aplicarlos en segundo plano mientras actualiza el resto de vuestras aplicaciones, de modo que la ventana de exposición a fallos como el que afectó a 7-Zip se reduce de forma notable. Dicho de otro modo, dejáis de ser vosotros el eslabón que decide si el parche llega o no. La única condición para beneficiaros de esto es tener activada la actualización automática de aplicaciones en la configuración de la Microsoft Store de Windows.
Diseño, menú contextual y licencia
Más allá de la seguridad, la aplicación introduce cambios que se notan en el uso diario y que la acercan a los estándares actuales de Windows 11, desde el aspecto visual hasta la forma de acceder a sus funciones.
- Diseño Fluent y modo oscuro: sigue el lenguaje de diseño Fluent de Microsoft y encaja visualmente con Windows 11; además, incorpora un modo oscuro nativo, algo que 7-Zip nunca ha ofrecido.
- Integración en el menú contextual: aparece directamente al hacer clic derecho sobre un archivo, sin el paso extra de pulsar «Mostrar más opciones» que exige 7-Zip en Windows 11.
- Gratuidad sin avisos: a diferencia de WinRAR, que recuerda constantemente que se trata de una versión de prueba aunque pueda usarse gratis de forma indefinida, NanaZip no muestra ningún aviso de compra.
Tras varias semanas usando la aplicación a diario, Shah resume así el cambio: «cambiarme a él no se siente como una renuncia».
¿Merece la pena actualizar manualmente 7-Zip o WinRAR?
Si preferís seguir con vuestras herramientas de siempre, la seguridad depende por completo de que repitáis vosotros mismos el proceso de actualización cada cierto tiempo.
Esto implica comprobar la versión instalada, compararla con la más reciente publicada en la web oficial correspondiente y descargar el instalador únicamente desde esa fuente, para evitar paquetes modificados con malware camuflado. El propio proceso de actualizar manualmente 7-Zip o WinRAR es sencillo, pero pocas personas lo hacen con regularidad precisamente porque ninguno de los dos te lo recuerda. El instalador sustituye la versión anterior sin complicaciones, pero como ni 7-Zip ni WinRAR avisan de que existe una versión nueva, todo el proceso depende de que os acordéis de hacerlo por iniciativa propia.
Esa dependencia de la memoria del usuario es precisamente lo que deja expuestos a quienes siguen con una versión antigua cuando aparece un fallo como el de CVE-2025-0411: el parche existe desde el momento en que el equipo de desarrollo lo publica, pero solo protege a quien se molesta en ir a buscarlo. Es recomendable fijar una fecha concreta, por ejemplo, cada mes, para revisar la web oficial de cada herramienta y confirmar que seguís en la última versión disponible.
Qué perdemos al migrar de 7-Zip o WinRAR a NanaZip
El cambio tiene sentido sobre todo si lo que buscáis es despreocuparos de las actualizaciones, pero la propia aplicación reconoce no ser tan completa como WinRAR en número de funciones.
La limitación más clara, como hemos visto, es que no permite crear archivos en formato RAR: solo los abre. Si vuestro trabajo diario pasa por generar paquetes en ese formato concreto, para compartirlos con terceros que solo admiten RAR, seguiréis necesitando WinRAR o una herramienta equivalente para esa tarea puntual, aunque uséis NanaZip para todo lo demás.
Tampoco conviene olvidar que su sistema de actualización automática depende por completo de que la Microsoft Store funcione con normalidad en vuestro equipo: si la tenéis desactivada o sufre problemas de sincronización, perdéis precisamente la ventaja que motiva el cambio frente a 7-Zip y WinRAR. Con esas salvedades, ambos programas clásicos siguen siendo opciones sólidas para quien prefiera asumir personalmente la tarea de mantenerlos actualizados.
