La nueva versión de uno de los entornos de escritorio de Linux más usados, KDE Plasma, ahora incorpora una función que cambia la forma en la que gestionamos varias pantallas a la vez. De hecho , este modo de uso muchas veces ha sido un serio problema.
Nos referimos al nuevo KDE Plasma 6.7, donde llegan los escritorios virtuales independientes por monitor. Cada pantalla ahora podrá mantener su propio conjunto de espacios de trabajo, de modo que cambiar de escritorio en uno de ellos ya no obliga a reorganizar los demás, como hasta la fecha.
Esto se lleva a cabo en una respuesta directa a un problema que lleva años acompañando a quienes trabajan con configuraciones multipantalla en Linux. Hasta ahora, la práctica totalidad de los entornos de escritorio, incluido el propio Plasma en sus versiones anteriores, trataba todas las pantallas conectadas como si formaran un único espacio de trabajo. Al cambiar de escritorio virtual, el sistema actualizaba todos los monitores a la vez, sin distinguir cuál de ellos queríamos modificar realmente.
Con el nuevo KDE Plasma 6.7, eso deja de ser así. El cambio se aplica solo al monitor donde lo pedimos, y el resto conserva exactamente lo que tenía abierto
Por qué los escritorios sincronizados eran tan problemáticos
El problema tiene su origen en cómo hemos usado los escritorios virtuales desde siempre. Esta herramienta nos permite repartir tareas sin acumular ventanas: un escritorio para programar, otro para el navegador, otro para el correo o la mensajería, etc.
Funciona bien con una sola pantalla, pero se complica en cuanto añadimos una segunda o una tercera. Pensemos por un momento en cómo trabajamos muchos de nosotros: un editor y una terminal en el monitor central, la documentación de una API en el de la izquierda y Slack junto a un visor de logs en el de la derecha. Si llega un aviso de un error en otro proyecto y necesitábamos un escritorio limpio para atenderlo, el sistema anterior cambiaba las tres pantallas a la vez.
Esto se traduce en que la documentación y los chats desaparecían de golpe, y antes de escribir una sola línea de código teníamos que reconstruir el espacio de trabajo. No es una molestia puntual, sino algo que se repite varias veces en el día a día, y por eso muchos terminamos renunciando a los escritorios virtuales. Y es que para muchos usuarios en todo el mundo, el esfuerzo de recomponerlo todo supera la ventaja de tenerlos.
Así reparte Plasma 6.7 los espacios de trabajo entre varias pantallas
La solución que aplica ahora KDE es sencilla: cada monitor gestiona su propia colección de escritorios virtuales, de forma completamente independiente del resto. Cambiar de espacio en la pantalla principal ya no afecta a las secundarias, que permanecen tal y como las dejamos.
Si volvemos al ejemplo anterior, el monitor central puede alternar entre varios proyectos de desarrollo, mientras que la documentación sigue abierta en la pantalla izquierda desde primera hora de la mañana y Slack permanece visible en la derecha sin necesidad de reabrir nada. Esta utilidad no se limita al desarrollo de software: si escribimos, podremos dejar el material de consulta fijo en una pantalla mientras cambiamos de artículo en otra; si os dedicáis al diseño, podéis mantener visibles las librerías de recursos mientras alternáis proyectos creativos; y así todo.
Qué aporta este cambio al trabajar en Linux
Aquí nos referimos a una de esas mejoras que apenas se aprecian en un principio, pero que transforman el uso diario del equipo basado en Linux. Los anuncios de cada versión del escritorio suelen centrarse en animaciones nuevas, menús rediseñados o asistentes llamativos porque son fáciles de mostrar en un vídeo; las funciones que realmente cambian cómo trabajamos con el ordenador suelen pasar mucho más desapercibidas.
| Situación | Plasma ≤ 6.6 (modelo antiguo) | Plasma 6.7 (modelo nuevo) |
|---|---|---|
| Cambiar de escritorio en el monitor principal | Los monitores secundarios también cambian, ocultando sus ventanas. | Solo cambia el monitor principal; los secundarios mantienen sus ventanas abiertas. |
| Uso de atajo de teclado | Afecta a todas las pantallas simultáneamente. | Afecta solo a la pantalla con el foco del cursor. |
| Aplicación a pantalla completa en monitor secundario | Si se cambia de escritorio en el principal, la aplicación podría ocultarse. | La aplicación a pantalla completa en el secundario permanece inalterada al cambiar de escritorio en otra pantalla. |
Cuantas más pantallas tengamos conectadas, mayor será la diferencia que notaremos. Si trabajamos con dos monitores lo vamos a apreciar enseguida, y si usamos tres o cuatro, probablemente nos preguntemos cómo hemos podido vivir sin esta función hasta ahora.
KDE ya dejó atrás Plasma 6.6 como versión estable y ha centrado el trabajo de las últimas semanas en las novedades de Plasma 6.7 en la que ya se ha implementado esta gestión independiente de escritorios por pantalla. Esta nueva versión del entorno de escritorio está disponible desde el pasado mes de junio de este año para que nos podamos beneficiar de esta y otras muchas novedades, algo que podéis comprobar de primera mano desde este enlace.
