Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos ha desestimado la última demanda activa en la disputa sobre la propiedad de Linux, el litigio que arrancó en 1998 y que la empresa Xinuos, heredera legal de SCO, mantenía contra IBM. La sentencia llega tras un juicio celebrado el pasado 22 de junio y deja a Xinuos con un único recurso pendiente: pedir que el pleno del tribunal revise el caso.
La resolución, conocida el pasado fin de semana, resuelve por la vía procesal el litigio que SCO inició en 1998 reclamando a IBM derechos sobre parte del código que esta había cedido al kernel de Linux. El tribunal concluyó que el plazo para reabrir esas reclamaciones ya había expirado y que, pese a los argumentos de Xinuos, el fondo del asunto era una cuestión de propiedad y no de licencias.
El Proyecto Monterey y la retirada de IBM hacia Linux
Para entender el origen de esta batalla legal, tenemos que remontarnos a 1998, cuando IBM buscaba desarrollar una única versión de UNIX capaz de funcionar en distintas arquitecturas de procesadores. Para lograrlo, se alió con Santa Cruz Operation (SCO), que ya desarrollaba su propia versión de UNIX para procesadores x86, y sumó a Intel y a Sequent a la iniciativa, bautizada como Proyecto Monterey.
Para 2001, el proyecto estaba cerca de conseguir esa versión unificada gracias a la combinación de código de IBM y de SCO. Sin embargo, por entonces Linux ya funcionaba en múltiples arquitecturas y había demostrado un modelo de desarrollo distinto al de UNIX, más abierto y colaborativo. De ahí que IBM decidiera abandonar el Proyecto Monterey y aportar parte de su código tanto a Linux como a sus propios sistemas operativos AIX y Z, una apuesta que con el tiempo resultó decisiva: hoy, Linux se ejecuta en miles de millones de dispositivos en todo el mundo.
La demanda de SCO, el acuerdo de 2021 y el relevo de Xinuos
SCO consideró que parte de ese código cedido a Linux le pertenecía y demandó a IBM reclamando el pago de royalties. El premio potencial era enorme, y es que la disputa no giraba únicamente en torno a una cifra económica, sino sobre quién controlaba, en última instancia, una pieza clave de la infraestructura tecnológica mundial.
El caso pareció zanjarse en 2021 con un acuerdo entre las partes: IBM pagó 14 millones de dólares, una cifra que refleja lo poco que SCO logró demostrar tras años de litigio. Sin embargo, SCO ya había vendido su software a Xinuos antes de que se cerrara ese acuerdo. Xinuos se convirtió así en la heredera legal de las reclamaciones pendientes contra IBM y optó por continuar la batalla por su cuenta, retomando los argumentos que SCO no había logrado sostener ante los tribunales.
El juicio de junio y el argumento que decidió el fallo
El litigio siguió su curso con discreción hasta que llegó a juicio el pasado 22 de junio. Xinuos sostuvo que IBM nunca había contado con una licencia para el código procedente de SCO, mientras que IBM respondió que no había actuado de forma indebida. En el fondo, la pregunta que debía resolver el tribunal era otra: si Xinuos tenía siquiera derecho a litigar a esas alturas o si los plazos legales para presentar sus argumentos ya habían vencido hacía tiempo.
El Tribunal de Apelaciones zanjó la cuestión el pasado fin de semana. Consideró que era demasiado tarde para reabrir el litigio y que el intento de Xinuos de plantear el asunto como un problema de licencias no se sostenía, porque el fondo del caso era, en realidad, una cuestión de propiedad sobre el código. Por tanto, la vía procesal bastó para cerrar esta demanda concreta, sin que el tribunal tuviera que pronunciarse sobre el fondo de las acusaciones.
Xinuos no se da por vencido todavía. La empresa prepara una petición para que el pleno del Tribunal de Apelaciones revise de nuevo el caso, un recurso extraordinario reservado para situaciones excepcionales. Los abogados especializados en la materia coinciden en que la probabilidad de que esa petición se acepte es mínima.
