Google ha anunciado que SynthID Detector, su herramienta para comprobar si una imagen, un vídeo o un archivo de audio ha sido generado con inteligencia artificial, está disponible para cualquier usuario. Hasta ahora, el acceso se limitaba a profesionales de los medios de comunicación, que la utilizaban desde el año pasado para verificar contenido antes de publicarlo.
La ampliación llega avalada por Pushmeet Kohli, vicepresidente de Ciencia e Iniciativas Estratégicas en Google DeepMind, quien explica que con este detector «cualquiera puede comprobar fácilmente si una imagen, vídeo o archivo de audio fue creado con IA de Google o de nuestros socios, entre los que se incluyen OpenAI, NVIDIA, Kakao y, próximamente, Apple». Como él mismo detalla, la herramienta se suma a las funciones de verificación que ya conviven en Search, la aplicación Gemini y Chrome, plataformas que juntas gestionan más de un millón de solicitudes diarias.
Qué cubre y qué deja fuera la marca de agua de SynthID
La eficacia real de la herramienta depende de quién decida sumarse a la tecnología, algo que debemos tener presente antes de confiar del todo en el resultado. SynthID Detector únicamente reconoce el contenido de las empresas que ya han incorporado sus marcas de agua invisibles, así que no funciona como un detector universal de inteligencia artificial. Google menciona de forma explícita a OpenAI, NVIDIA y Kakao como socios actuales, y señala a Apple como próxima incorporación, aunque sin precisar cuándo se completará esa integración.
El funcionamiento de SynthID se basa en incrustar señales digitales que ni se ven ni se escuchan, pero que el algoritmo sí puede leer, tanto en imágenes fijas como en vídeos y archivos de audio. Si subimos un archivo y el resultado del análisis es negativo, eso no demostraría que el contenido sea humano: solo indicaría que no lleva la marca de ninguno de los socios de Google por ahora. La herramienta confirma la presencia de la marca, nunca la ausencia de inteligencia artificial.
El texto generado por IA sigue un camino distinto
El texto queda fuera del radar de SynthID, que por ahora solo entiende de imágenes, vídeo y audio. Para detectar prosa generada por máquinas, el sector recurre a otro tipo de herramientas que analizan los patrones lingüísticos típicos de los modelos de lenguaje, un método que resulta menos fiable que una marca de agua pensada desde el origen, como la que aplica SynthID al contenido visual y sonoro.
El terreno del texto, no obstante, empieza a moverse en paralelo. Esta misma semana, OpenAI anunció que en la Unión Europea empezará a marcar el texto que genera ChatGPT, dejando patrones que los detectores puedan reconocer más adelante. Anthropic camina por una senda parecida a la de Claude, aunque con una diferencia que marca distancia: mientras OpenAI circunscribe la medida al territorio europeo, Anthropic la ha puesto en marcha a escala mundial, sin limitarla a ningún mercado en particular.
Más de 180.000 millones de archivos ya llevan la marca
La escala de despliegue de SynthID ya es considerable. Google cifra en más de 180.000 millones las imágenes y vídeos marcados con su tecnología, a los que se suman 240.000 años de contenido de audio procesado con la misma marca invisible. Son cifras que dan una idea del volumen de material generado por IA que circula ya por internet, buena parte de él producido con herramientas de la propia Google y de sus socios.
Pese a este volumen, todavía no existe un estándar compartido por toda la industria para marcar de forma homogénea el contenido generado por inteligencia artificial, y probablemente pasará tiempo antes de que surja uno. Google insiste en que seguirá ampliando sus acuerdos con otros desarrolladores para poder detectar más tipos de medios generados, un proceso que, de momento, avanza socio a socio y no mediante una norma única para todo el sector. Mientras tanto, seguiremos dependiendo de que la empresa que generó el archivo original haya decidido aplicar esta marca.
