Qué ventajas e inconvenientes tiene hacer particiones a un disco duro

Escrito por Rubén Velasco
Miniguias
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Hoy en día es muy común ver discos duros de varios Terabytes a un precio aceptable. Por ello, una práctica cada vez más común entre los usuarios es, en lugar de comprar dos discos duros diferentes, aprovechan el espacio de uno de ellos como si se tratasen de dos o más discos duros físicos gracias a las particiones.

Una partición es una división lógica (por configuración) de un disco duro. Todos los discos duros deben tener, al menos, una partición que permita al ordenador almacenar los datos, sin embargo, un solo disco duro físico puede tener varias particiones diferentes, de distintos tipos y tamaños, de manera que, a nivel lógico, se comporten como discos duros independientes.

Existen 3 tipos de particiones diferentes:

  • Partición primaria: Son las divisiones más elementales. Solo puede haber 4 de estas en un disco duro MBR, aunque si necesitamos hacer más divisiones podemos recurrir a las particiones extendidas.
    Partición extendida: Conocidas como “particiones secundarias”, cuenta como una partición primaria, pero, en lugar de utilizar su espacio para almacenar directamente los datos se utiliza para almacenar dentro otras particiones adicionales.
    Partición lógica: Divisiones que se sitúan dentro de una partición extendida. Podemos crear un máximo de 32 dentro de cada una de estas.

Ventajas de hacer particiones a un disco duro

Sin duda, la principal ventaja de este tipo de configuraciones es poder convertir, repetimos, lógicamente, un único disco duro físico en varios y poder aprovechar al máximo su espacio y usar configuraciones como el Dual Boot. De esta manera, por ejemplo, si nuestro disco tiene 1 TB de espacio disponible, podemos crear 3 particiones, una de 250 GB para el sistema operativo (Windows, por ejemplo), otra de 50 para un sistema operativo alternativo (Ubuntu) y una tercera de 700 GB para instalar juegos y guardar nuestros datos personales.

Partiendo de la configuración anterior, además, aislaremos los datos entre las 3 particiones de manera que si una, la de Windows, por ejemplo, se infecta con un virus o simplemente nuestro sistema operativo deja de arrancar, los datos de las demás particiones no corren peligro y podríamos acceder a ellos desde el segundo sistema o tras reinstalar el sistema operativo dañado.

En caso de que una de las particiones se fragmente en exceso, solo tendremos que desfragmentar dicha partición en lugar de todo el disco, ahorrando un tiempo considerable en el proceso. Además, si queremos utilizar varios sistemas de archivos (NTFS, FAT32 y EXT4, por ejemplo), cada partición puede llevar su propio formato sin generar problemas con los demás.

Inconvenientes de las particiones

Como hemos dicho, esta configuración es solo a nivel lógico, por lo que no afecta al disco duro ni puede hacer que este se rompa físicamente hablando. Sin embargo, sí debemos tener en cuenta algunos pequeños conceptos, por ejemplo, si utilizamos una partición de un disco duro como copia de seguridad de otra y el disco se rompe o se daña la tabla de particiones, perderemos todos los datos, tanto los originales como los de la copia de particiones.

Además, esta configuración no mejora la velocidad ni el rendimiento del disco como hacen las configuraciones RAID (incluso se podría decir que todo lo contrario), por lo que, aunque estas divisiones pueden ser útiles de cara a mantener nuestros datos ordenados, no esperemos que por tener dos o más particiones nuestro ordenador funcione mejor.

También debemos tener en cuenta que, si dividimos nuestro disco duro, ya no vamos a poder disponer de 2 TB juntos, sino que tendremos varios espacios más pequeños (por ejemplo, 500 GB, 500 GB y 1 TB) pero separados y tratados de forma individual. Además, algunos usuarios aseguran que, aunque son divisiones lógicas, estas se realizan de forma concéntrica en el plato del disco duro y, a la larga, algunas partes del disco pueden llegar a estar más deterioradas que otras e incluso hacer que el cabezal termine dañado, aunque estos son casos muy aislados y no ocurrirán en el 99% de los casos.

Por último, indicar que debemos tener cuidado si tenemos particiones a la hora de realizar ciertas configuraciones. Por ejemplo, si vamos a instalar un sistema operativo debemos asegurarnos de que este va a instalarse en el disco deseado y no en otro y podamos perder nuestros datos. Además, si vamos a modificar particiones que ya tienen datos, debemos tener en cuenta que el proceso suele fallar bastante, por lo que antes de nada es aconsejable hacer una copia de seguridad de los datos para evitar sorpresas.

¿Tienes particiones en tus discos duros?

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