¿No quieres dar la espalda a Windows 7? Instálalo junto a Windows 10

Usar Windows 7 ya no es seguro. Si aún tienes un ordenador con este sistema operativo te recomendamos actualizar cuanto antes a Windows 10. Este sistema operativo no aporta ahora mismo nada a la informática más que problemas de seguridad. Sin embargo, hay usuario que, por unos motivos u otros, no quieren dar la espalda al ya obsoleto sistema operativo de Microsoft. Y por ello, en este artículo os vamos a explicar cómo podemos tenerlo instalado junto a Windows 10 para usarlo siempre que queramos.

Un ordenador no tiene por qué tener un solo sistema operativo instalado. Hay muchos usuarios que se aprovechan del dual boot para tener instalado en sus equipos distintos sistemas operativos. Por ejemplo, dos versiones de Windows, o un Windows y un Linux para alternar entre los sistemas operativos según sus necesidades. Lo único que necesitamos es espacio suficiente en el disco duro para instalar los sistemas operativos que queramos y un buen gestor de arranque.

Por ello, si no queremos despedirnos aún de Windows 7, por el motivo que sea, así vamos a poder tenerlo instalado sin problemas en nuestro ordenador junto a Windows 10.

Qué necesitamos para instalar los dos sistemas operativos

Si nuestro ordenador está ejecutando ya Windows 7, podrá ejecutar sin problemas Windows 10. Lo único que vamos a necesitar para poder instalar estos dos sistemas operativos en el PC es:

  • USB o medio de instalación de Windows 7.
  • USB o medio de instalación de Windows 10.
  • Dos discos duros. O en su defecto, dos particiones (una para cada sistema operativo).

Como siempre, os recomendamos también contar con una copia de seguridad de los archivos más importantes de nuestro ordenador. El proceso es totalmente seguro, pero siempre podemos equivocarnos en uno de los pasos (por ejemplo, al elegir disco duro o partición), y por ello, siempre es mejor prevenir.

A todo esto le tendremos que sumar que la convivencia de ambos sistemas operativos en un mismo equipo va a necesitar de un espacio de almacenamiento adicional. Es por ello por lo que como cabía esperar, para llevar a cabo todo esto que os vamos a contar será necesario que dispongamos de una unidad o unidades de disco con espacio libre suficiente. Eso sí, llegados a este punto quizá lo más interesante sea particionar las mismas para así separar ambas plataformas y que funcionen de ese modo.

Ventajas de un Dual-Boot vs virtualizar

Hay muchos usuarios que defienden el uso de máquinas virtuales a la hora de tener un segundo sistema operativo instalado en el PC. Y, según el uso que vayamos a hacer de este segundo SO, puede que nos interese más instalarlo en una máquina virtual.

Por un lado, un Dual-Boot nos permite poder usar todo el hardware de nuestro PC, sin limitaciones, en ambos sistemas operativos. Los recursos de las máquinas virtuales son limitados, por lo que no vamos a poder, por ejemplo, usarlas para jugar o para editar vídeo.

Pero el Dual-Boot tiene inconvenientes. El primero de ellos es que es  es bastante más complicado de hacer funcionar que una máquina virtual. También es importante destacar que, para cambiar de sistema operativo, necesitamos reiniciar el PC completo, no podemos usar los dos a la vez como hacemos, por ejemplo, con VMware o VirtualBox. Y, por supuesto, si algo sale mal, podemos quedarnos sin los dos sistemas operativos.

Si buscamos algo sencillo, para un uso esporádico, poco exigente, o de pruebas, mucho mejor una máquina virtual.  Además si nos decantamos por el uso de estas máquinas virtuales que os comentamos, tendremos la posibilidad no solo de probar y usar Windows 7. Decimos esto porque en el programa que utilizamos para la virtualización tenemos la posibilidad de probar todo tipo de distribuciones de Linux además de versiones todavía más antiguas del sistema operativo de los de Redmond. En el caso de que por ejemplo utilicemos VirtualBox, una de las propuestas más populares en este sentido, la creación de una nueva máquina virtual es cuestión de pocos minutos. Quizá la primera vez nos cueste un poco más, pero es tan sencillo de usar que las siguientes descargamos mucho más rápidamente.

Pero, si necesitamos que nuestro Windows 7 rinda al 100%, entonces no nos queda otra que instalarlo como cualquier otro sistema operativo: físicamente en el PC.

El truco: instalar primero Windows 7

Siempre que se van a instalar dos o más sistemas operativos en un ordenador se recomienda instalarlos de menos compatible, o más antiguo, al más nuevo o más compatible. Por ejemplo, en el caso de un dual boot Windows-Linux se recomienda siempre instalar en primer lugar Windows, para que Linux, y su gestor de arranque, detecten directamente Windows. De hacerlo al revés podemos tener problemas.

En este caso, lo que debemos hacer es instalar Windows 7 en primer lugar. Si aún no hemos creado las particiones en nuestro disco duro, durante el proceso de instalación de Windows 7 podremos hacerlo. Y es que llegados a este punto es interesante decir que en el caso de que vayamos a utilizar varios sistemas operativos en un mismo ordenador, los instalemos en particiones diferentes. De esa manera de algún modo separamos el funcionamiento de uno y del otro y organizamos mejor las unidades de disco que tengamos en el ordenador. Aunque no es un tipo de uso demasiado habitual, la utilización de varias particiones e incluso para gestionar y controlar los tipos de datos que guardamos en los discos del PC, nos será de gran utilidad. Más aún cuando estamos hablando de diferentes plataformas que se pueden arrancar en un mismo PC.

Si no, también podemos usar el gestor de particiones del asistente de instalación de Windows 10 para crearlas, y después comenzar con la instalación de Windows 7.

Particiones instalar Windows 7 y Windows 10

Una vez tenemos las particiones instalamos Windows 7 en la partición que queramos, y seguimos el asistente hasta completar la instalación, hasta que veamos el escritorio de nuestro sistema operativo en pantalla.

Escritorio Windows 7 instalado

Una vez hayamos alcanzado este punto, el siguiente paso es instalar Windows 10. Durante el proceso de instalación debemos elegir el segundo disco duro o la segunda partición que deberíamos tener creada.

Seguimos el asistente igualmente hasta que termine la instalación de Windows 10, tal y como estamos acostumbrados de otras ocasiones.

Escritorio Windows 10

Ya tenemos nuestro dual boot instalado. Si entramos en las opciones avanzadas de arranque de Windows 10 podremos ver cómo nos ha detectado los dos sistemas operativos.

Sistemas operativos instalados en W10

Y cuando arranquemos el ordenador de cero podremos elegir con cuál queremos hacerlo, si con Windows 7 o con Windows 10.

Boot Windows

¿Y qué pasa si los instalo al revés?

Aunque no tiene por qué pasar nada, y todo debería funcionar con normalidad, al ser Windows 7 un sistema operativo más antiguo que Windows 10, puede ocurrir que no detecte nuestro sistema operativo.

Pero si tenemos Windows 10 ya instalado en nuestro ordenador, y no queremos borrarlo para instalar Windows 7 después volver a instalar 10, entonces podemos probar suerte. Instalaremos Windows 7 en nuestra segunda partición, o disco duro, y listo.

Cuando termine el proceso de instalación, y hayamos llegado hasta el escritorio, ya podemos reiniciar. Si todo ha ido bien, veremos el clásico gestor de arranque de Windows 7 (que es más feo que el de Windows 10) y desde él podremos elegir qué sistema operativo queremos arrancar.

Boot sistema

Y si no nos gusta el gestor de arranque de Windows 7, siempre podemos instalar un gestor independiente que nos permita controlar los sistemas operativos que tenemos instalados en el PC.

Incluso reservar una tercera partición para Ubuntu, teniendo en un mismo PC Windows 7, Windows 10 y Linux .

Windows XP y Windows 10

Puede que no seamos tanto de Windows 7 como de Windows XP y lo que busquemos sea instalar este otro sistema operativo junto a Windows 10 con un arranque dual. Mientras que Windows 7 no suele dar problemas, retroceder tan atrás como para instalar XP puede ser bastante más complicado.

Si todo funcionara correctamente (es decir, si tenemos hardware antiguo 100% compatible con XP) el proceso sería el mismo. Es decir, instalar primero XP y luego 10. Pero si no, podemos encontrarnos con muchos problemas de compatibilidad. Muchos componentes nuevos (incluso los procesadores) no son compatibles con este sistema tan antiguo. Los drivers de la gráfica y la placa base tampoco están preparados para él. Y eso sin contar que necesitaremos los drivers SATA para instalarlos en este tipo de discos duros. Así, si tenemos más de 4 GB de RAM (que seguro que sí) usar un XP de 64 bits, una edición bastante extraña.

No merece la pena esta configuración. Si necesitamos XP es mejor instalarlo en una máquina virtual. Nuestro PC, y nuestra seguridad, nos los agradecerán. Y es que debemos tener muy en cuenta que a pesar de su enorme popularidad y aceptación, XP es un sistema abandonado. Por tanto además de los posibles problemas relacionados con la compatibilidad, también entra en juego el tema de la seguridad.

No es difícil imaginar que hoy día Windows XP está repleto de potenciales vulnerabilidades. Por tanto trabajar con el sistema junto a que usamos habitualmente no es lo más recomendable. Una vez sabido esto, como os comentamos lo mejor es visualizar XP. De ese modo si sucede algún tipo de ataque todo ello no afectará a nuestro sistema operativo principal.