Saca todo el partido a las funciones avanzadas de MSConfig en Windows

Saca todo el partido a las funciones avanzadas de MSConfig en Windows

David Onieva

Las funciones de configuración y personalización que Windows 10 nos ofrece, no han parado de crecer con el paso de los años y las versiones del sistema operativo. De hecho en estos momentos tenemos la oportunidad de gestionar buena parte de las funciones que el software nos ofrece.

Pero en estas líneas nos queremos centrar en concreto en una utilidad que lleva mucho tiempo entre nosotros y que nos permite llevar a cabo múltiples configuraciones en Windows. En concreto nos referimos a MSConfig, una funcionalidad de configuración incluida en el propio sistema operativo que nos permite gestionar el inicio, los servicios, o las opciones de arranque del equipo, entre otras cosas. Para acceder a la misma basta con que escribamos ese mismo término en el cuadro de búsqueda del menú Inicio de Windows.

Una vez aquí, cabe mencionar que en la pestaña llamada Arranque hay un botón de Opciones Avanzadas. Este nos da acceso a configurar opciones como el número de procesadores, la cantidad de memoria, la depuración, etc. Pero estas opciones deberían ser el último recurso para diagnosticar sistemas, en concreto para los usuarios más avanzados.

MSConfig, una función muy útil de Windows para configurar el arranque

Antes entrar en detalle deberíamos saber que esta sección de arranque avanzado de MSConfig está diseñada para la solucionar problemas. Sin embargo al mismo tiempo no debería cambiarse si no sabemos con exactitud lo que realmente hacemos aquí. Es por ello que en el caso de no estar seguros, lo mejor es que mantengamos estos ajustes en sus valores predeterminados, sin cambiarlos.

MSConfig ventana

En el caso de que queramos mejorar este arranque y seamos usuarios avanzados, decir que para empezar, en el Administrador de tareas de Windows vemos la pestaña Rendimiento. En la misma vemos el número de núcleos de la CPU y de la memoria, lo que podemos anotar. Tras ello y si ya conocemos ese dato, abrimos MSConfig y nos situamos en la pestaña Arranque / Opciones avanzadas. Aquí ya podemos marcar la casilla del número de procesadores y seleccionar cualquier valor menor que el máximo disponible en la lista desplegable.

Esta cifra máxima debe ser la misma que vimos en el Administrador de tareas. Tras esta selección, reiniciamos el PC y comprobamos cuántos procesadores y cantidad de memoria están disponibles para el sistema operativo. Eso sí, lo más probable es que tras el cambio experimentemos un rendimiento más lento comparado con el de la configuración predeterminada. Para aquellos que os preguntéis entonces para qué sirven estos parámetros, probablemente sean de ayuda a los desarrolladores.

Otras funciones útiles de MSConfig

Gracias estos cambios en MSConfig, estos podrán averiguar cómo funcionan sus proyectos con una configuración hardware más baja sin cambiar de PC. De hecho esto mismo lo podríamos aplicar al funcionamiento del propio Windows 10. Asimismo y en esta misma ventana, nos encontramos con la opción de Bloqueo de PCI, este es un bus de la placa para añadir componentes. Pero la BIOS o el sistema operativo pueden determinar los recursos a emplear aquí automáticamente, así se evitan conflictos.

MSConfig avanzadas

Por tanto esto es algo que tampoco conviene cambiar, a menos que tengas problemas con el hardware conectado, de lo contario podría desembocar en un pantallazo azul o BSOD. En la misma sección nos encontramos con la casilla de Depurar, una función de desarrollo para depurar el Kernel. Estas herramientas de depuración están conectadas al sistema operativo y los usuarios finales deberían dejarla como están. Y es que al activar esta casilla, podremos configurar el resto de las opciones, todas ellas especialmente indicadas para desarrolladores y expertos que quieren acelerar el arranque de Windows.