¿Quieres pasar de Windows 7 a Ubuntu? Todo lo que debes saber

¿Quieres pasar de Windows 7 a Ubuntu? Todo lo que debes saber

Rubén Velasco

Windows 7 nos ha acompañado durante 10 largos años. Sin embargo, nada dura para siempre, y, tras varios meses anunciándolo, en enero de 2020 este sistema operativo llegó a su fin. A partir de ahora, Windows 7 ya no tiene soporte, no recibe actualizaciones ni parches de seguridad, y el más mínimo fallo que se detecte en este sistema pondrá en peligro a todos los usuarios. Igual que ocurre con Windows XP. Los usuarios que aún tienen instalado este sistema operativo deben elegir, o bien actualizar a Windows 10, o dar el salto a un sistema operativo alternativo, como puede ser Ubuntu.

Ubuntu es una de las distribuciones Linux más populares que podemos encontrar. Esta distro se basa en Debian y trae a los usuarios un equilibrio perfecto entre facilidad, usabilidad y filosofía Linux. Esta es una de las mejores distros para empezar a aprender este sistema operativo, aunque puede que a la larga nos interese optar por una distro alternativa con otras características y prestaciones.

Escritorio de Ubuntu 19.04

Esta distro es una de las mejores opciones que tienen los usuarios de Windows 7 que no quieran pasar a Windows 10. Ubuntu ofrece un entorno claro y sencillo de usar, con un buen conjunto de paquetes y programas instalados por defecto además de ofrecer la seguridad y el rendimiento característicos de estos sistemas, incluso en ordenadores relativamente antiguos. Sin embargo, pasar de Windows a Linux genera mucho miedo por parte de los usuarios, quienes se hacen muchas preguntas sobre lo que ganarán, perderán y todo lo que deberán saber sobre este nuevo sistema operativo que pasará a formar parte de su día a día.

Diferencias de instalación entre Windows y Linux

Ambos sistemas operativos son parecidos. Por ejemplo, ambos se distribuyen en formato ISO, tenemos que grabarlo a un DVD o memoria USB para instalarlo y arrancar el ordenador desde dicho medio de instalación. En ambos casos el proceso de instalación se basa en copiar todos los datos del sistema al disco duro y completar una configuración inicial. Y formatear una unidad implica la pérdida de todos los datos que haya en ella. Los asistentes de instalación incluyen su propia herramienta para formatear.

Sin embargo, también hay importantes diferencias entre ambos sistemas. Por ejemplo, en el caso de Linux podemos ejecutar el sistema operativo en la memoria RAM con Ubuntu Live, para probarlo antes de instalarlo en el PC.

Ubuntu modo Live

También hay muchos cambios en el sistema de archivos y particiones. Windows, por ejemplo, nombra todas las particiones con letras (C:\, D:\, E:\, etc), mientras que Linux lo hace con puntos de montaje (/dev/sda1 (primer partición (1) del primer disco duro (a)), /dev/sdb3 (tercera partición (3) del segundo disco duro (b), etc). En Linux, las particiones se montan en «puntos de montaje», por ejemplo, /home para la partición de la carpeta personal, /datos para una partición de datos, /juegos para una unidad de juegos, etc.

El sistema de archivos es diferente también. Windows, por ejemplo, utiliza NTFS, mientras que Ubuntu apuesta por EXT4.

Todo lo que ganamos o perdemos

A grandes rasgos, pasando de Windows a Linux no perdemos casi nada. Aunque bien es cierto que muchas cosas pueden complicarse demasiado. Lo primero que debemos tener en cuenta es que Linux tiene sus propios programas, y son diferentes de los de Windows. Hay programas que podemos encontrar para los dos sistemas operativos, pero otros programas, como Office o Photoshop, no tienen versión para Linux. Esto significa que, o bien debemos buscar alternativas a estos programas (como LibreOffice o GIMP), o bien debemos recurrir a herramientas, como Wine, para poder instalar y usar programas de Windows en Linux.

Lo que sí ganamos es una gran cantidad de ventajas respecto a Windows. Por ejemplo, Ubuntu (como la mayoría de las distros Linux) es totalmente gratuito. No tendremos que pagar licencias, ni buscar activadores con malware, para tener nuestro Linux totalmente legal y actualizado. Las actualizaciones de distros como Ubuntu suelen ser mucho más frecuentes de las de Windows, especialmente en términos de seguridad, por lo que nuestro PC estará siempre protegido.

La seguridad es otro de los aspectos fundamentales de Linux. Aunque existe malware para Ubuntu y otras distros, la probabilidad de infectarnos con él, o de ser víctimas de un ataque informático, es prácticamente nula. No tenemos ni siquiera que instalar un antivirus en nuestro PC, por lo que el rendimiento será mucho mejor.

Y este es otro de los puntos fuertes de Linux: el rendimiento. Las distros Linux consumen muchos menos recursos que cualquier versión de Windows. Por ello, si damos el salto a esta distro nuestro ordenador irá más rápido y ligero, pudiendo disfrutar mucho mejor de él.

Por último, indicar que Ubuntu nos ofrece dos formas de instalarse en el ordenador. La primera de ellas es la forma normal, instalando junto al sistema operativo los programas y aplicaciones estándar, y la segunda la forma mínima, mucho más pequeña y ligera que nos brinda más control sobre los paquetes y programas que queremos o necesitamos.

Tipos de instalación de Ubuntu

Ubuntu se actualiza cada 6 meses (como Windows 10), pero cada una de estas versiones tiene un soporte de 9 meses. Os recomendamos descargar e instalar las ediciones LTS. Salen LTS nuevas cada dos años, con todas las novedades, y su soporte mínimo es de 5 años. Mucho más cómodo.

Distintas formas de usar Ubuntu con Windows 7

Hay muchas formas de configurar Ubuntu si partimos de un ordenador con Windows 7:

  • Virtualizar: la más sencilla, aunque menos recomendable. Si no queremos dar la espalda a Windows 7, podemos recurrir a una máquina virtual de VMware o VirtualBox para instalar Ubuntu encima de Windows 7 y poder probar, antes de instalar físicamente en el PC, este sistema. Seguimos ejecutando Windows 7, por lo tanto, los peligros son los mismos que si no usáramos Ubuntu.
  • Dual Boot: podemos optar por instalar Ubuntu junto a Windows 7. Para ello se utiliza una segunda partición o un segundo disco duro y un gestor de arranque. Tenemos los dos sistemas operativos, y cuando encendemos el ordenador podremos elegir cuál de los dos arrancar.
  • Multi-boot: igual que el dual-boot, pero con tres o más sistemas operativos. Por ejemplo, Windows 7, Windows 10, Ubuntu y Hackintosh.
  • Sustituir Windows 7. Esta opción elimina Windows 7 del disco duro e instala Ubuntu en su lugar. El proceso es destructivo, por lo que, antes de llevarlo a cabo, debemos hacer una copia de seguridad de todos los datos en un disco duro o una unidad externa.

Elijamos la opción que elijamos, el propio asistente de instalación de Ubuntu nos guiará en el proceso. Lo que os recomendamos desde SoftZone es probar primero Ubuntu en una máquina virtual y, si os convence y la instalación no supone ningún problema, hacer una copia de seguridad de los datos y sustituir Windows 7 por esta distro de Canonical. El propio asistente de instalación facilita una opción para esto mismo.

Ubuntu - Instalar y sustituir Windows 7

Cómo actualizar a Ubuntu

Canonical ha publicado una guía para actualizar de Windows 7 a Ubuntu. Sin embargo, no sabemos por qué, esta guía es innecesariamente complicada y confusa. Lo único que debemos hacer para esto es descargar Ubuntu (recomendamos la LTS) desde el siguiente enlace y, una vez que tengamos la ISO en nuestro PC, crear un USB de instalación con alguna herramienta como Rufus.

Hacemos una copia de seguridad de todos los datos de nuestro PC (en otra partición, en un disco duro externo, en la nube, etc), apagamos el ordenador y arrancamos con el Live USB de Ubuntu. Elegimos el idioma español, instalar Ubuntu y seguiremos los pasos hasta el final. El único punto donde debemos prestar atención es a elegir si queremos sustituir Windows por Ubuntu o instalarlo en un Dual-Boot.

Cuando finalice el proceso de instalación ya habremos sustituido Windows 7 por Ubuntu. Nuestra seguridad y el rendimiento del ordenador se habrán multiplicado. Ya podremos empezar a aprender a usar este nuevo sistema operativo, algo que, incluso si se nos da mal la informática, no tendrá ninguna dificultad.