El trabajo, un impedimento para que los usuarios utilicen Linux

Como ya os hemos comentado en multitud de ocasiones, aunque Windows es el sistema de equipos de sobremesa más usado, hay otras muchas opciones. Buena parte de las alternativas a las que aquí hacemos referencia, pasan por las diferentes distribuciones de Linux disponibles.

De hecho, a lo largo de los años el uso de estos sistemas alternativos ha ido ganando en adeptos, tanto en entornos profesionales, como más domésticos. Sin embargo, muchos de los que están deseando pasar de Windows a Linux de manera definitiva, lo tienen complicado por diversas razones. Cierto es que hace solo unos años, estos sistemas basados en Linux estaban diseñados para usarse por un determinado grupo de usuarios avanzados.

A esto se le podía sumar la disponibilidad un tanto limitada en cuanto a aplicaciones y plataformas para poder usar. Pero la cosa ha cambiado mucho de un tiempo a esta parte. Ahora buena parte de las distros están preparadas para la mayoría de los usuarios, incluso para aquellos que se adentran en este sector del software. Esto se debe a que la mayoría de las tareas más habituales, se han simplificado mucho.

Las distros de Linux están al alcance de todos

Por tanto, este avance se traduce en que cada vez son más que se decantan por usar equipos basados en Linux en lugar de Windows. Hoy día esto les permitirá en gran medida jugar, ver películas streaming, usar redes sociales, o trabajar tal y como se hace en el sistema de Microsoft. Pero claro, la mayoría de estos usuarios, comienzan la migración a la que os hacemos referencia, en sus PCs de casa, como es lógico. Sin embargo, muchos de ellos luego se encuentran con que en sus trabajos se ven en la obligación de volver a Windows.

Tipos de instalación de Ubuntu

Esto es algo habitual, por lo que algunos de estos que tomaron la decisión, al final tienen que dar marcha atrás y volver al software de los de Redmond. Sirva como ejemplo un estudio que muestra que el 17% de los usuarios de Ubuntu tienen que usar Windows en el trabajo. A esto hay que sumarle que hablamos precisamente de Ubuntu, una de las distros más populares y comparables a Windows.

Este es un dato que se traduce en que alrededor del 17,4% de los usuarios de Ubuntu, se ven obligados a usar Windows como sistema operativo principal. Esto es algo a lo que se ven obligados por razones laborales, que en este caso se imponen a las domésticas. Cabe mencionar que los sistemas operativos basados en Linux dominan muchos campos como los servidores y los móviles. Sin embargo, como os comentamos, el mercado de los ordenadores de sobremesa, Windows en gran medida, y MacOS, tienen un gran porcentaje de uso.

Usuarios obligados a usar Windows por su trabajo

Si nos referimos a los datos más concretos, de los 21827 usuarios encuestados, 12070 usan Ubuntu, pero 3797 de ellos tienen que volver a Windows en el trabajo. Al mismo tiempo en este estudio se ha podido ver que la dependencia de Windows, aun prefiriendo Ubuntu, es aún muy grande. Con todo y con ello y gracias a la mejora y optimización de uso de sistemas como Ubuntu, su crecimiento va en aumento.

Es más, para que esta tendencia profesional hacia Windows cambie, cada vez es mayor la demanda de los usuarios de Ubuntu de aplicaciones propietarias que también funcionen bien en Windows.

Hay que tener en cuenta que hay muchos usuarios en todo el mundo que comenzaron a usar Ubuntu cuando estaban estudiando. Sin embargo, pocos pudieron continuar en su vida profesional con esta tendencia, por lo que se volvieron a Windows.

Problemas de Linux al trabajar

Linux tiene muchas virtudes, no vamos a negarlo. Se trata de un sistema operativo muy rápido, seguro y optimizado para todo tipo de trabajo, sobre todo el más exigente. Sin embargo, también tiene algunos inconvenientes, que, aunque bien podemos subsanarlos cuando lo usamos en casa en un entorno doméstico, en empresas nos obligan a buscar otras alternativas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, si la empresa usa una red de ordenadores gobernada por un Windows Server, vamos a tener que usar sí o sí un equipo con Windows unido al dominio. Linux puede funcionar con Active Directory también, es cierto. Pero deja mucho que desear en este sentido, y los administradores de la red no lo van a permitir.

Otro de los motivos que lleva a los usuarios a dejar de lado, a la fuerza, este sistema operativo es la falta de software. Siempre decimos que, para cualquier programa de Windows, podemos encontrar una alternativa libre en Linux. Pero, en la práctica, muchos de los programas libres no cumplen con lo necesario para poder trabajar. No podemos comparar GIMP (que es un gran software) con, por ejemplo, Photoshop. O LibreOffice con Microsoft Office. O Adobe Premiere Pro con OpenShot. Por citar algunos ejemplos.

Hay soluciones mucho más profesionales para usar Linux

Tener un equipo con Linux en una empresa donde los demás utilizan Windows es algo inasumible. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y cada vez la línea que separa Windows de Linux es cada vez más estrecha, casi invisible. Hoy en día podemos encontrar alternativas de lo más interesantes para no tener que dar la espalda a ninguno de estos dos sistemas operativos. Hablamos, por ejemplo, del Subsistema de Windows para Linux. Gracias a esta función, que viene incluida dentro de Windows, vamos a poder tener a mano un terminal, y cualquier programa, de Linux directamente desde nuestro propio Windows. De esta forma, si estamos acostumbrados a usar programas y herramientas de Linux, y nos obligan a usar Windows en el trabajo, podremos defendernos perfectamente con él.

Otra alternativa a la que podemos recurrir es al uso de una máquina virtual para poder ejecutar Linux por encima de Windows. De esta forma, nuestro ordenador estará conectado a la red, y podrá ejecutar todos los programas que nos pida la empresa, pero, por encima, podremos usar nuestra distro Linux favorita a nuestro antojo.

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