Haz Dual-Boot en el Raspberry Pi con una sola micro-SD

El Raspberry Pi es uno de los micro-ordenadores más populares que podemos encontrar en el mundo. El lanzamiento de este dispositivo marcó un antes y un después en el concepto de «ordenadores de bolsillo», pudiendo adquirir una unidad, con una potencia bastante aceptable, por menos de 40 euros. Esto ocurrió en 2012, y, a medida que ha pasado el tiempo, se han lanzado nuevas versiones de este dispositivo, cada cual más potentes y con más posibilidades hasta el punto de que, ahora, es posible hasta instalar dos o más sistemas operativos a la vez.

Cómo se instala Linux en el Raspberry Pi

Una de las características, para bien o para mal, del Raspberry Pi es que no tiene almacenamiento interno. Al contrario que algunos de sus clones, que han apostado por esta característica, RPi no ofrece la posibilidad de, ni siquiera, instalar el sistema operativo en su interior. Para todo lo que sea almacenamiento (sistema, datos, programas, etc) está la ranura de la micro-SD.

En esta ranura, que podemos encontrarla en la parte inferior trasera del dispositivo, podemos introducir una tarjeta de memoria de la capacidad que queramos, o necesitemos. Además, podemos elegir entre gastar más o menos dinero igualmente en función de la calidad y el rendimiento que queramos.

Esto tiene algunas ventajas, como la comodidad de poder llevar varios sistemas en muy poco espacio, o la posibilidad de ampliar la capacidad con solo cambiar la tarjeta. Pero también tiene inconvenientes, siendo el más grave el rendimiento inferior de estas tarjetas frente a un almacenamiento integrado en la propia placa.

Este micro-ordenador está pensado, especialmente, para funcionar con sistemas Linux (aunque tenemos la posibilidad de instalar algunas ediciones de Windows específicas). Para instalar un sistema en nuestro RPi, lo primero que necesitamos es un ordenador y un lector de tarjetas. Y, a partir de aquí, podemos seguir dos caminos diferentes.

El primero de ellos es usar el programa oficial de los creadores del micro-ordenador, Raspberry Pi Imager, desde el que vamos a poder bajar las últimas versiones de los sistemas más populares, configurarlos (en el caso de Rasberry Pi OS) y grabarlo directamente a la tarjeta de memoria. Una vez completado el proceso, simplemente la extraemos del ordenador, la conectamos al Raspberry Pi, y a funcionar.

Raspberry Pi Imager - Instalar sistema 5

También podemos bajar nosotros los sistemas a parte (en caso de que no estén incluidos dentro de este programa) y grabarlos a mano. Estos sistemas suelen estar en formato IMG, por lo que no vale con copiar el archivo tal cual a la tarjeta, sino que debemos grabarlo como imagen a la tarjeta de memoria. Y para ello podemos usar, o bien el programa Win32 Disk Imager, en Windows, o el comando «dd» si somos usuarios de Linux.

Pero, ¿qué pasa si queremos instalar dos, o más, sistemas operativos a la vez en el Rasberry Pi, igual que en un PC?

Crea un Dual Boot con BerryBoot

BerryBoot es un bootloader, similar a NOOBS, que debemos copiar en la tarjeta de memoria de nuestro Raspberry Pi y arrancar el micro-ordenador con ella. En lugar de arrancar el sistema operativo principal, lo que hace el RPi es cargar este sistema en primer lugar, el cual actúa como un gestor de arranque para el equipo.

Para ponerlo en marcha, lo primero que debemos hacer es descargar la última versión desde su web. Esta ocupa unos 47 megas, y es compatible con los Raspberry Pi 3, 4 y 400. Una vez bajada la versión, lo siguiente que haremos será descomprimir directamente el contenido del archivo ZIP en nuestra tarjeta de memoria (formateada en FAT) e introducirla en el Raspberry para usarla. Sus desarrolladores han empaquetado BerryBoot para que no haya falta usar un programa de grabación, lo que simplifica su funcionamiento.

Al arrancar por primera vez, veremos un sencillo asistente inicial donde configurar la red, la zona horaria y la distribución del teclado, entre otras opciones. El propio programa se encargará de formatear la tarjeta de memoria de nuevo y adaptarla a su funcionamiento.

BerryBoot - Raspberry Pi Dual Boot 1

A continuación, lo que debemos hacer es elegir dónde vamos a instalar los sistemas operativos. Podemos hacerlo en la propia tarjeta de memoria que tenemos introducida, o en un disco duro que hayamos conectado por USB. Eso sí, si elegimos la segunda opción necesitaremos seguir usando la SD para arrancar el bootloader.

BerryBoot - Raspberry Pi Dual Boot 2

Ahora llega la parte importante del programa: elegir los sistemas que queremos bajar e instalar. Podremos ver una lista con todos los sistemas disponibles, y seleccionando cualquiera de ellos podremos bajarlo y prepararlo. Primero bajaremos solo un sistema, pero podremos añadir otros sistemas operativos más adelante.

BerryBoot - Raspberry Pi Dual Boot 3BerryBoot se encargará de descargar la última versión de la distro Linux que queramos usar, y copiarla a la tarjeta de memoria. Además, añadirá una entrada en su propio menú de arranque para que nos aparezca al encender el micro-ordenador por primera vez.

BerryBoot - Raspberry Pi Dual Boot 4

Desde este menú de arranque podremos añadir más sistemas operativos. También podremos renombrar los que ya tenemos instalados, borrarlos, elegir el favorito para el arranque automático o editar sus propiedades avanzadas, entre otras cosas. Así, cada vez que arranquemos el Raspberry Pi, podremos elegir el sistema operativo que queremos cargar sin necesidad de cambiar, una y otra vez, de tarjeta de memoria.

¿Merece la pena un arranque dual?

Hacer un Dual Boot en un ordenador tiene sentido, ya que no podemos estar conectando y desconectando discos duros o SSD cada vez que queramos cambiar de sistema operativo (por ejemplo, entre Windows y Linux). Pero ¿realmente merece la pena en el Raspberry Pi?

Como hemos explicado, una de las ventajas del Raspberry Pi es no tener almacenamiento interno, sino poder conectar una tarjeta de memoria con el software que nosotros queramos. De esta manera, con solo cambiar la tarjeta de memoria podemos cambiar entre un sistema operativo y otro. El arranque dual en el Raspberry Pi, por tanto, no tiene tanto sentido como en el PC. Es necesario reiniciar igualmente para poder cambiar el sistema, y no aporta más ventajas. Lo único en lo que es útil esta configuración es cuando, por ejemplo, no tenemos acceso fácil al Raspberry Pi. O si somos muy vagos como para cambiar de tarjeta, que también puede ser.

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