Cómo arrancar Windows 10 sin servicios ni aplicaciones de terceros

Escrito por Rubén Velasco
Windows 10

Cuando encendemos nuestro ordenador, además de cargar Windows y los propios programas y librerías del sistema operativo, también cargamos cientos de procesos y servicios de otras aplicaciones instaladas en nuestro ordenador, siendo esta una de las principales razones por las que un ordenador puede funcionar más lento de lo normal, además de ser también la razón por la que pueden aparecer errores y bloqueos.

Windows nos ofrece un “Modo Seguro“, antes conocido como “Modo a prueba de fallos“, que sirve precisamente para arrancar nuestro sistema operativo con lo mínimo necesario para funcionar, es decir, sin drivers, sin aplicaciones de terceros, sin antivirus… absolutamente nada. Este modo nos ayuda a identificar posibles causas de errores y a corregir estos problemas para que el ordenador vuelva a funcionar normalmente, aunque Windows, en Modo Seguro, está muy limitado.

Además de este modo, también existe la posibilidad de realizar un arranque limpio de Windows, un arranque en el que, aunque cargaremos una versión completa (no segura) de Windows, evitaremos cargar aplicaciones y librerías de terceros para identificar y corregir cualquier posible problema.

Antes de continuar, por si acaso, se recomienda crear un punto de restauración de Windows para recuperar el sistema en caso de que algo salga mal.

Cómo realizar el arranque limpio en Windows 10

Lo primero que debemos hacer para configurar este arranque limpio es deshabilitar el mayor número de procesos posible. Para ello, ejecutaremos el comando “msconfig” desde Cortana y aquí deshabilitaremos todos los servicios excepto los de Microsoft. Para ello simplemente marcamos la casilla “Ocultar todos los servicios de Microsoft” y, con ellos ocultos, pulsaremos el botón “Deshabilitar todos”.

Deshabilitar servicios terceros Microsoft

Salimos sin reiniciar el ordenador (reiniciaremos más tarde) y, a continuación, deshabilitamos todas las aplicaciones configuradas para que arranquen al inicio. Para ello abrimos el administrador de tareas (Control + Shift + Esc), seleccionamos la pestaña “Inicio” e iremos deshabilitando todos, uno a uno.

Deshabilitar aplicaciones inicio de Windows

Ya tendremos todo listo. Ahora lo único que nos queda por hacer es reiniciar el ordenador (reinicio completo, no encender y apagar) y, cuando lo haga, tendremos un arranque limpio del sistema. Este no tendrá ninguna aplicación de terceros ni ningún proceso o servicio ajeno a Microsoft.

Gracias a este sencillo truco vamos a poder comprobar si tenemos alguna aplicación o algún servicio que está haciendo que el ordenador funcione mal o generando errores. Eso sí, identificar al culpable ya es un trabajo más manual; debemos ir habilitando aplicaciones y servicios poco a poco hasta dar con el responsable.

¿Alguna vez has configurado un arranque limpio de Windows? ¿Has notado mejoría respecto al arranque normal?

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