El 25% de los usuarios de Android usan una versión anterior a 2013

Jelly Bean, una de las primeras versiones de Android que triunfaron a nivel mundial, fue lanzada el 24 de julio del año 2012. Pues bien, cuatro años más tarde, todavía 1 de cada 5 usuarios del sistema operativo de Google sigue teniendo esa versión instalada en sus dispositivos, algo poco alentador para los de Mountain View.

Que Android nunca se ha caracterizado por tener una gran rapidez de actualización es algo que sabe todo el mundo. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo vamos viendo estadísticas cada vez más y más preocupantes que hablan de la poca renovación de versiones entre los usuarios.

La página de desarrolladores de Android acaba de publicar sus estadísticas y son realmente curiosas. Lo que más llama la atención es que todavía hay casi un 25% de usuarios, es decir 1 de cada 4, que usan una versión anterior a 2013. Entre esos usuarios hay un 20% que usa Jelly Bean, lanzado en 2012, y un 4.3% por ciento que aún sigue usando versiones del sistema operativo que datan de 2011 y 2010, años que marcan el inicio de Android como competencia principal de iOS y BlackBerry.

Android

Android y su política de actualizaciones

Mucho se ha hablado de cómo Android actualiza sus dispositivos. Su principal problema es que la gran mayoría de estos pertenecen a otras compañías, por lo que las nuevas versiones tardan más en llegar a los usuarios, debido sobre todo a las múltiples personalizaciones que tienen que hacer los fabricantes.

De todas formas, tampoco Android se debe escudar en una sola excusa. Toda compañía necesita que los usuarios vayan renovando poco a poco sus productos, en su caso las diferentes versiones, y si esto no ocurre con suficiente frecuencia deberían ir pensando en cambiar de estrategia.

Y parece que lo están haciendo, aunque de forma diferente a lo esperado. Lo primero que han hecho ha sido reconocer sus defectos y dar por hecho que los teléfonos inteligentes vendidos en 2013 jamás tendrán Android Marshmallow en su interior, la última versión de Android que fue lanzada el año pasado. Sin embargo, también es cierto que cada vez la brecha entre dos versiones es mucho menos pronunciada, por lo que la importancia de cambiar de versión es menor. Si llevamos al extremo esta política de Google podríamos decir que desde Mountain View han decidido que, ya que no pueden actualizar sus dispositivos rápidamente, lo mejor es no tener que actualizar nunca. El cambio de versión cada vez será menos importante.

¿Creéis que Android está empezando a apostar por esta estrategia?

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