El inicio rápido de Windows 10 puede causar problemas en determinadas situaciones

Una de las novedades que llegaron con Windows 10 es el inicio rápido del sistema operativo. Gracias a esta función, activada por defecto, el sistema arranca mucho más rápido tras haberlo apagado ya que en lugar de volver a cagar todo el kernel y los controladores, guarda la copia actual en el disco duro (un proceso similar al que se utiliza al hibernar el sistema operativo), la cual vuelca de nuevo en la memoria RAM al arrancarlo.

La verdad es que el tiempo de arranque puede llegar incluso a reducirse a la mitad esta función, y una forma de comprobarlo es medir el tiempo de arranque tras un apagado y tras un reinicio, ya que en este segundo caso no se guarda la imagen del núcleo en el disco duro y se vuelven a cargar tanto el kernel como todos los controladores desde cero en la memoria.

Esta útil característica funciona perfectamente en la mayor parte de los ordenadores, sin embargo, existen varias situaciones en las que más que funcionar pueden causar serios problemas de compatibilidad y rendimiento tal como vamos a ver a continuación.

Configurar el sistema - Inicio rápido de Windows 10

El inicio rápido de Windows 10 no es recomendable para unidades cifradas o arranque dual

Uno de los escenarios en los que este inicio rápido puede causar problemas es cuando se utiliza en unidades cifradas, tanto con herramientas libres como VeraCrypt como con el propio Bitlocker. En este caso, algunos usuarios han notado como, tras reiniciar el ordenador, las unidades que estaban montadas en el sistema vuelven a montarse automáticamente, suponiendo un grave riesgo para la privacidad.

Otro de los escenarios donde más problemas está causando el inicio rápido de Windows 10 es en los sistemas de arranque dual. Cuando Windows se apaga con la función de inicio rápido habilitada, el sistema bloquea los protocolos de arranque de los discos duros en la UEFI para que, tras pulsar el botón, solo pueda arrancar de nuevo Windows. En el improbable caso de que logremos cargar otro sistema operativo, este funcionará mal (incluso si es Linux) ya que muchas entradas de la memoria estarán corruptas. Si vamos a hacer uso del arranque dual, lo mejor es desactivar el inicio rápido y no hibernar nunca el sistema.

Además, algunos usuarios han reportado problemas con las actualizaciones del sistema operativo, las cuales causan errores al intentar instalarlas apagando y encendiendo el ordenador en lugar de hacerlo mediante un reinicio propiamente dicho.

Si no tenemos problemas durante el uso diario de nuestro sistema operativo, podemos seguir utilizando esta característica sin problemas, sin embargo, en caso de utilizar unidades cifradas, arranque dual o tener problemas con las actualizaciones, debemos probar a desactivar dicha función para garantizar el correcto funcionamiento del sistema.

¿Has tenido problemas con el inicio rápido de Windows 10?

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