¿Es Windows 10 más rápido que Windows 8.1?

Cuando llega un nuevo sistema operativo las comparaciones con su anterior versión son inevitables. En este caso, debido al fracaso en cuando a cuota de mercado de Windows 8.1, parece que se ha dado por ganador a Windows 10 prácticamente sin necesidad de demostrarlo empíricamente. Pero la empresa de seguridad AVG Labs ha querido hacerlo y estos son los resultados.

La comparativa que han hecho desde AVG Labs es bastante científica. Es decir, han intentado demostrar mediante pruebas con el mismo ordenador cual de los dos sistemas operativos es más rápido. La primera prueba la realizaron con un Asus UX-501 que tiene un procesador Intel Core i7, un SSD de 128 GB y 16 GB de memoria RAM. Y avisan: «Para obtener resultados reproducibles de Windows 8.1 en comparación con Windows 10, hemos limpiado ambas versiones e instalamos sólo los controladores más recientes, así como nuestro software de pruebas de velocidad, PCMark 8». Incluso, para ser más objetivos controlaron la temperatura ambiente al realizar las actualizaciones. El resultado fue que Windows 10 ganó en el arranque, aunque por muy poca diferencia y que Internet Explorer también inicio más rápido en el nuevo sistema operativo.

Windows 8.1

Gana Windows 10

Las demás pruebas también fueron bastante ajustadas, ya que por ejemplo, utilizando la herramienta PCMark que utiliza escenarios de la vida real, tales como navegar por la web, Office 2013, Adobe Creative Suite y otras apps el resultado fue de empate. Con otras pruebas relacionadas con Word, Excel o un juego como Grand Theft Auto también hubo un empate entre los dos sistema operativos. Sin embargo, en relación con la batería, Windows 10 fue el que mejor la aprovechó, por lo que se puede afirmar sin ninguna duda que Windows 8.1 no supera en nada a Windows 10, pero que este tampoco lo supera en todo.

Es decir, en cuanto a rendimiento objetivo del ordenador, Windows 10 y Windows 8.1 andan prácticamente iguales. Otra cosa es la aceptación de cada uno de ellos por parte del público y en este caso hay varias razones que pueden explicar el rotundo fracaso que fue Windows 8.1 y el éxito que está teniendo Windows 10. Una de ellas es el cambio estético, que supuso toda una ruptura con la anterior versión y que no ha gustado a mucha gente, quitando incluso el menú Inicio tan demandado por los usuarios. Pero claro, esto nada tiene que ver con el rendimiento objetivo del sistema operativo que, como vemos, no es nada malo.

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